Tengo facebook, para qué quiero una web?

En los tiempos actuales las tiendas, oficinas y negocios virtuales se han convertido en la principal forma de sobrevivir a la pandemia.

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En los tiempos actuales las tiendas, oficinas y negocios virtuales se han convertido en la principal forma de sobrevivir a la pandemia sin perder nuestra fuente de ingresos. Facebook, Instagram y otras plataformas ya no solo cuentan nuestras vidas sino que nos ofrecen toda clase de productos y servicios. Nos hemos convertido a la vez   en productores y consumidores de lo que se ofrece en las redes. A simple vista, no se necesita mucho esfuerzo para que un negocio empiece a rendir a través de redes sociales como Facebook, por ejemplo. ¡Hay mucho público en ellas y son gratuitas!

Sin embargo,  cuántos de estos negocios virtuales que se ven a diario logran mantener su vigencia en el tiempo y  generan los ingresos necesarios.  No sé si les ha pasado, pero como consumidora muchas veces no logro recordar el nombre de algún negocio que me interesó en Facebook, ya que, casi todas las páginas se ven muy parecidas. Y si me pongo a buscar, me pierdo en un mar de publicaciones de amigos, y amigos de mis amigos.

Facebook y otras plataformas virtuales tienen sus limitaciones cuando se trata de publicitar de manera clara y precisa un negocio y hacer óptima la búsqueda de parte de mis clientes potenciales. Si me pones a escoger entre dos negocios que ofrecen el mismo producto: uno que solo se publicita por Facebook y otro que, además , tiene su página web y me muestra un bonito catálogo, es obvio por quién me decidiré.

Un aspecto que considero muy importante también antes de decidirme por una compra es la confianza. Dudo mucho antes de pagar en línea cuando me ofrecen un producto solo por las redes sociales. Me pregunto quién estará detrás de esa publicación, si el producto cumplirá con las especificaciones o si seré objeto de estafa. Cuando me pongo en esa disyuntiva voy a Google y empiezo la búsqueda.

Si es un negocio virtual y no tiene página web, me inspira cero confianza.  Si el sitio web de la marca me parece amigable, bien construido, me trasmite personalidad y profesionalismo, me siento segura. Un sitio web es una proyección virtual del negocio. Su propósito, además de compartir información o vender en línea, es expresar la propuesta de valor y calidad de tus productos y/o servicios.

De acuerdo con los expertos aproximadamente el 95% de las personas cuando quieren buscar información utilizan Google antes que cualquier otro motor de búsqueda. Y conocen muy bien el propósito de buscar en Google o en Facebook. Ahí viene entonces el problema de nuestro posicionamiento. Quienes aparecen mejor posicionados en la web tienen mayores probabilidades de captar al consumidor. Si solo tengo mi página de Facebook o Instagram mis posibilidades de administrar un buen posicionamiento se vuelven muy limitadas.

Si quiero que mi negocio virtual no sea solo de impacto momentáneo tengo que pensar en una estrategia a largo plazo que trasmita la personalidad de mi empresa y me distinga del resto.  Que proyecte una imagen profesional. Que use las redes sociales como un complemento de una estrategia multiplataforma donde la página web sea el ancla.

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